Eu no falo portugués

Publicado por: Real Chubut - Agencia de Noticias 04-09-2016 Internacional

EDITORIAL - ¿Por qué cae Dilma?

Dos imágenes se me vienen a la mente: el abrazo de Chávez, Kirchner y Lula Da Silva – esa potencia que, vía centrales obreras e industriales paulistas y movimientos sociales varios, le puso fin a las intenciones libre cambistas del ALCA-  y Brasil, el “milagroso Brasil” (miembro de los BRICS), atribuyéndose triunfante la simbólica organización del Mundial de Futbol (2014) y los Juegos Olímpicos (Rio 2016).


Hoy esa imagen dio un giro de 180°. La región latinoamericana se tiñó de color “derecha” (¿negro?) en donde significantes como “Patria Grande”, “liberación”, “socialismo del siglo XXI” van quedando arcaicos, y un nuevo lenguaje, más afín a la gramática del mercado, se instala lentamente en el cono sur.


Recapitulando, el panorama político frente a nuestros ojos se despliega: Un moderado del Frente Amplio como Tabaré gobierno Uruguay. Al siempre liberal Chile lo comanda Bachelet, que avanza lentamente en un agenda reformista y progresista, no por ambición propia, sino por la presión de la “calle”. Evo perdió el referendo constituyente. Santos es el progresismo en Colombia: ¡toda una definición! En Argentina por primera vez en la historia un gobierno de centro- derecha, conservador y liberal, llega al poder por medio de los votos: como lo definió un Secretario de Estado criollo, “el gobierno de los votos, con el programa de las botas”. Ecuador con un Correa desgastado. Venezuela, foco de los grandes medios de comunicación, que se lo presenta como el modelo de lo que NO debe ser un país.  En fin……


El golpe institucional en Brasil, lo que algunos llaman juicio político (impeachment le dicen, porque tienen colonizada hasta la semiología) fue la frutilla del postre. Una serie de disquisiciones contables en términos presupuestarios fue la excusa para deponer a una mujer, una militante política, una guerrillera como la definieron en ciertos medios para difamarla ¿amerita tal desprestigio la lucha por los ideales que llevamos dentro? 


A Dilma la juzgaron los sofistas y debió beber la cicuta.  Pero en cierto sentido, fue como morir bebiendo medicina, la propia. Muchos de quienes estaban allí en el Senado fueron sus aliados, y junto a Temer (su vicepresidente) fueron sus verdugos. Entonces deberíamos repensar ese punto en particular. Porque a los límites del programa progresista; por nombrar algunos: problemas para diversificar nuestra matriz productiva o erradicar de cuajo la pobreza, se le sumó el de las alianzas políticas. Los acuerdos que durante una década gobernaron América Latina, los gobiernos denominados como “pos neoliberales”,  tuvieron un limitante claro con esa temática. Quienes acompañaron sus políticas, quienes le dieron poder territorial, hoy les dan la espalda y los niegan (mucho más que tres veces). Un dato: Desde 1985, cuando Brasil recupero su democracia, Temer es el tercer presidente brasileño que llega a la primera magistratura sin el voto popular. En todos los casos fueron miembros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño. Sugerente nombre y trayectoria ¿no?


La importancia de Brasil en la región, y a pesar de que el proceso de conservadurización ya estaba en marcha, cierra el ciclo de gobiernos progresistas, ya que el país luso- parlamente es por sus dimensiones, el pivote regional. No obstante, lejos estamos de pensar que un nuevo ciclo neoliberal esta por constituirse en la región, y de que es posible una agenda conservadora, casi como destino inevitable. Raúl Zibechi, destadísimo intelectual, nos da algunas pistas al respecto (Ver: www.jornada.unam.mx/2016/09/02/opinion/020a2pol).


Lo que seguramente veremos en estos tiempos es una creciente movilización de los sectores populares en las calles de la región. Y lo digo en términos analíticos, pero también como posibilidad esperanzadora.
Como mencionamos anteriormente, Chile hace algunos años que avanza en una agenda reformista, no por un programa de gobierno, sino por la presión de los ciudadanos en la calle. Los bocinazos contra el aumento de las tarifas en la Argentina es otra demostración clara. La Marcha Federal de ayer otra nota muy interesante al respecto.


Sin duda alguna, esto es la manifestación más clara de aquello que se llama empoderamiento o creciente conquista de ciudadanías. Tal vez, el mayor legado de los denominados gobiernos “populistas” no sean las políticas implementadas, sino la conciencia de vastos sectores sociales. Quizás los gobiernos “post populistas” no vean como dificultad la maraña de políticas sociales que sea realizaron, sino la imposibilidad de avanzar en las propias.


Posiblemente, ganar las elecciones no sea, al menos, la única herramienta posible. Y la acción ciudadana, sea una herramienta válida. Como nos recordaba Gramsci, al pesimismo de la razón, deberíamos contraponerle, el optimismo de la voluntad.

Autor: Juan Amor.