Eduardo Canitrot regresó a las Islas Malvinas más de cuatro décadas después de haber combatido allí como soldado conscripto. El viaje tuvo un objetivo personal: visitar el lugar donde descansan sus compañeros y, especialmente, cumplir la promesa que le había hecho a Pedro Larrosa, uno de los soldados que murió durante la guerra.
Canitrot tenía menos de 20 años cuando llegó al archipiélago en 1982 como integrante del Batallón Logístico 10 de la X Brigada de Infantería. Esta vez volvió acompañado por una de sus hijas y recorrió distintos escenarios en los que había estado durante el conflicto.
Uno de los momentos centrales de la visita ocurrió en el cementerio argentino de Darwin. Allí se detuvo frente a la tumba de Larrosa y recordó el compromiso que había asumido con su compañero décadas atrás.
“Cumplí con lo que te prometí, Pedro”, escribió después de visitar su tumba.
El veterano, que actualmente preside la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar, también homenajeó durante su recorrido a los demás combatientes fallecidos y a quienes atravesaron las consecuencias de la guerra y la posguerra.
La bandera argentina fue otro de los elementos centrales del viaje. Canitrot la llevó consigo por distintos puntos del archipiélago y compartió imágenes que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales.
En Puerto Argentino, incluso corrió con la bandera argentina en las inmediaciones de un mástil donde se encuentra la insignia británica. También la hizo flamear en Monte Harriet, donde dejó una frase que sintetizó el sentido que tuvo para él regresar a las islas: “Mi bandera no se arrodilla ante nadie”.
Durante la recorrida también volvió a lugares vinculados con sus propios recuerdos de 1982. Pudo localizar el sector donde permaneció durante buena parte del conflicto y pasó por Pradera del Ganso y Monte Kent, entre otros escenarios de la guerra.
A 44 años de aquel enfrentamiento, el regreso de Canitrot significó reencontrarse con los lugares donde combatió y, sobre todo, cumplir una promesa que había quedado pendiente durante más de cuatro décadas.

















