El reciente desplazamiento del Cerro Hermitte reactivó en Comodoro Rivadavia un debate histórico sobre la ocupación de zonas de riesgo, la planificación urbana y el rol del Estado frente a los asentamientos vulnerables. En ese marco, un hecho ocurrido hace más de cuatro décadas vuelve a cobrar relevancia.
El 22 de octubre de 1985, el Diario Crónica informaba que la Municipalidad de Comodoro Rivadavia había iniciado un proceso para desarmar el barrio Sismográfica, luego de notificar formalmente a sus habitantes. En ese momento, el sector estaba ocupado por alrededor de 40 familias organizadas en tres comisiones vecinales, algunas de las cuales llevaban más de 15 años viviendo en el lugar, aunque sin títulos que acreditaran la propiedad de los terrenos.
Desde la comuna se sostenía que las viviendas estaban asentadas sobre tierras fiscales destinadas a un uso de interés comunitario, lo que motivó la decisión de avanzar con la desocupación. La medida generó una fuerte reacción de los vecinos, que se resistieron a abandonar el barrio y exigieron alternativas habitacionales para evitar un desalojo forzoso.
En declaraciones publicadas por el medio local, la entonces secretaria de la comisión vecinal, Rita de Herrera, afirmaba que las familias permanecerían en el lugar mientras se buscaban soluciones consensuadas, pese a los trámites realizados y a la voluntad de diálogo manifestada por los residentes. Desde el Municipio reconocían que existían gestiones para relocalizar a los vecinos, aunque también admitían que algunas familias no aceptaban dejar el sector.
Otro de los argumentos oficiales estaba vinculado a las condiciones del área. Informes del Departamento de Hidrología municipal advertían que varias viviendas habían sido construidas con materiales precarios y que el terreno no reunía condiciones adecuadas para el asentamiento, lo que incrementaba el riesgo para quienes vivían allí.

















