Eduardo, conocido como “Popino”, uno de los vendedores ambulantes más reconocidos de Comodoro Rivadavia, falleció dejando un fuerte legado de resiliencia y dedicación. No vidente desde joven, comenzó a trabajar en las calles del centro a los 12 años para ayudar a su familia.
Su presencia diaria y su saludo amable a los vecinos lo convirtieron en un personaje querido por la comunidad. Siempre recordaba que, pese a las dificultades, su prioridad era garantizar el sustento de su hogar. “Lo importante es llevar comida a casa”, solía decir, reflejando su compromiso y dignidad.
La partida de “Popino” conmueve a la ciudad, que lo recuerda no solo como un vendedor, sino como un símbolo de lucha, independencia y alegría frente a la adversidad.
Fuente: Radio Del Mar