Expectativa del "círculo rojo" por las medidas del nuevo gobierno

Publicado por: Real Chubut - Agencia de Noticias 03/12/2019 Economia



Hubo dos ejes de conversación: la transición de gobierno y la decisión del presidente de Trump de restablecer los aranceles a las importaciones de acero y aluminio argentino. En segundo y último lugar quedaron los balances: todos coincidieron en que la economía durante la presidencia de Mauricio Macri no fue lo que esperaron.

Como todos los años, el "círculo rojo" se citó en el Alvear Palace Hotel para analizar e intercambiar sus opiniones sobre la coyuntura económica local y elevar sus demandas a los políticos de turno, convocados por Council of the Americas, y la Cámara Argentina de Comercio.

 

Sin embargo, y para ser justos, esta oportunidad no fue como las anteriores. Para comenzar, el “Council” se postergó esta vez cuatro meses. Pautado inicialmente para el mes de agosto, los resultados electorales de las PASO obligaron a los organizadores a posponer el evento y a repensar la lista de invitados, que finalmente terminó siendo una combinación entre los funcionarios salientes y los que vendrán. Lo que no cambió, claro está, es la lista de empresarios.

En los pasillos del Hotel Alvear primaron entre los hombres de negocios dos ejes de conversación: la transición de gobierno y la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de restablecer los aranceles a las importaciones de acero y aluminio argentino. En segundo y último lugar quedaron los balances: todos coincidieron en que la economía durante la presidencia de Mauricio Macri no fue lo que esperaron.

 

Las críticas hacia la gestión oficial venían en aumento en los últimos meses. Pero esta vez, hasta Cristiano Ratazzi, uno de los empresarios que más respaldó a este gobierno, y quien el año pasado dijo a esta cronista durante el Council que no tenía “miedo a los mercados” y que “Argentina estaba yendo hacia Venezuela y ahora hacia el G20” esta vez sostuvo: “Macri hizo mucho por el país en términos de calidad institucional, le fue bien los primeros dos años y medio, pero pensó que se podía llegar sin hacer ciertas concesiones”.

 

El propio titular de la CAC, Jorge Di Fiori, dijo al brindar su discurso de apertura, acompañado por la titular del Council Susan Segal y el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, que sigue “confiando en Argentina”, aunque remarcó: “Soy un nieto de inmigrantes, y no quiero ser un abuelo de emigrantes, como hoy ya me está sucediendo”.

 

El empresario sostuvo que “la actividad productiva en general esta golpeada” y apostó a que “la nueva administración implemente un programa económico consistente”. Entre los principales desafíos económicos que deberá enfrentar el nuevo gabinete económico, enumeró “la generación de confianza en la moneda, recuperar el poder adquisitivo, y lograr un acuerdo con los acreedores”. El titular de la CAC dijo asimismo que los próximos cuatro años "serán difíciles".

La expectativa del "círculo rojo" por las medidas del nuevo gobierno, pero fundamentalmente, por quiénes van a ser los integrantes del nuevo gobierno, es grande al punto de que varios empresarios preguntaron a la prensa qué novedades había al respecto.

 

Quién calmó las ansias de información en ese sentido fue el propio Felipe Solá. El político se probó el traje de canciller y brindó una serie de definiciones sobre cuáles serán sus prioridades de gestión.

 

En otro orden de temas, anunció que “volverán las cuestiones comerciales al Ministerio de Relaciones Exteriores". "Se llamará nuevamente Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto", señaló.

 

Sobre las relaciones con el resto de los países de la región, Solá ratificó el Grupo de Lima y la CELAC como espacios de discusión, descartando un regreso de Parlasur pero al mismo tiempo rechazando el ProSur. Este gesto fue interpretado como un guiño a Trump por los empresarios, y le valió varias palmadas en la espalda.

 

Solá se refirió puntualmente a la situación de Bolivia, sobre la que fue tajante: “No reconocemos la presidencia de Jeanine Áñez. Pero no vamos a poner nuestra postura por delante de las relaciones internacionales y el futuro de ambos países".

“Hay que desideologizar las relaciones”, así resumió Solá, en una frase, cómo será la política exterior en el gobierno de Alberto Fernández. Tenemos que desideologizar las relaciones con el mundo. Esto es paradójico, desideologizar no quiere decir que uno pierda identidad. A veces la identidad se lleva como una mochila. Nuestra identidad, léase ideología, la tenemos. Pero nunca vamos a ponerla por delante, de manera de impedir la relación con el que piensa distinto”, se explayó Solá.

 

El ladero de Alberto Fernández dijo a la prensa que se comunicó con las exportadoras damnificadas por la decisión de Trump, y comentó que las empresas se mostraron esperanzadas de que se pueda revertir la decisión del presidente norteamericano.

 

El encargado de cerrar la jornada fue el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. El funcionario realizó un repaso de su gestión al frente de la cartera y un balance de los cuatro años de gobierno, donde volvió sobre algunas cifras que dio a conocer hace una semana a la prensa.

Lacunza destacó además el proceso de transición de gobierno, al que tildó de “ordenado”. “Este escenario no era el previsto hace cien días”, señaló en referencia al día después de las elecciones primarias. “Entonces, los pronósticos más apocalípticos hablaban de corralito”, o megadevaluación descontrolada, nada de eso ocurrió, y demuestra la madurez cívica”, señaló.

 

Sobre este último punto señaló que el Gobierno de Alberto Fernández deberá enfrentar varios desafíos, el mayor de los cuales será la renegociación de la deuda externa. “Hay recursos para plantear un diálogo serio con los acreedores sin la necesidad de una espada de Damocles que pueda enturbiar la discusión”, sostuvo en este marco.

 

“Recuperar el crédito es quizás el mayor desafío para el crecimiento. Incumplir los vencimientos no es una opción legítima ni práctica. El próximo gobierno debe recrear esas condiciones de crédito. Lo que sí va a haber son las reservas suficientes para entrar en una negociación, un diálogo, con los acreedores. Pero no vamos a crecer sino tenemos una deuda sustentable”, concluyó Lacunza. Para cuando terminó su discurso, había varias sillas vacías en el salón.


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